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03 junio 2009

El Hombre de Neandertal

(Imagen tomada del Neanderthal Museum)

Hablábamos hoy en clase de que en la actualidad la única especie de seres humanos sobre nuestro planeta es la nuestra, conocida con el nombre de Homo Sapiens.

Esto no fue así en el pasado. Durante el Paleolítico convivieron sobre la tierra al menos dos especies de seres humanos, la nuestra y el Homo Neandertalensis, más conocido como Hombre de Neandertal (ya que uno de los primeros fósiles fue encontrado en el valle alemán del río Neander).

Los hombres de Neandertal parece que son originarios del continente europeo, mientras que nosotros, los homos sapiens, procedemos de África y desde este continente nos hemos ido extendiendo a lo largo de miles de años por toda la Tierra. Cuando nuestros antepasados llegaron a Europa hace unos 100.000 años (año arriba, año abajo), se encontraron con los neandertales, y con ellos convivieron muchos, muchísimos, miles y miles de años.

No sabemos si esta convivencia fue pacífica u hostil. Tampoco sabemos si llegaron a tener algún tipo de contacto, o si, incluso pudieron tener descendientes mixtos (parece ser que algunos estudios indican que no y otros que sí).
El caso es que hace unos 30.000 años los neandertales se extinguieron, dejándonos con la responsabilidad de ser la única especie humana sobre la superficie terrestre.

Se trataba de unos tipos fuertes y musculosos; con unas piernas más cortas que las nuestras; un tórax muy grande, debajo del cual habría posiblemente unos grandes pulmones; los arcos supraciliares (la parte del cráneo que está sobre los ojos) eran muy grandes y la frente grande y echada hacia atrás; su nariz era enorme y su estatura media sería de unos 165 cm.
Todas estas características nos indican que estaban muy bien adaptados al clima frío de las glaciaciones que tuvieron que sufrir.

La extinción del Homo Neandertalensis es todo un misterio que quizás nunca será resuelto.
¿Acabamos nosotros, bueno, nuestros antepasados, con ellos a garrotazos? ¿Les contagiamos alguna enfermedad para la que no tenían defensas (en aquella época no había vacunas)? ¿Pillaron alguna enfermedad transmitida por los animales con los que se relacionaban? ¿No supieron adaptarse al cambio climático que supuso el fin de la última glaciación?

Sea el motivo que sea, el caso es que a nosotros nos vino muy bien su extinción, porque eran nuestros principales competidores.
Recordad que, poco después de su extinción, los homos sapiens descubrimos la agricultura y la ganadería y nos metimos en el Neolítico; nuestros hijos empezaron a pedirnos un perro para tener en la choza y nosotros aprendimos a decirles que no; le pillamos el truco a la fabricación de herramientas y armas con metales (cobre, bronce y hierro); nos pusimos a hacer recipientes de cerámica para almacenar los alimentos que ahora teníamos en abundancia; dejamos de andar dando tumbos de un lado para otro y nos hicimos sedentarios… y así hasta la actualidad.

1 comentario:

  1. Anónimo10:15 p. m.

    Muy bueno lo de año arriba, año abajo.

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